El 26 de julio, a través del decreto 1054/2010 se promulga la Ley 26.618 - que también aparece publicada en el Boletín Oficial - que modifica el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Tras 14 horas de debate, el proyecto se impuso por 33 votos a favor, contra 27, y 3 abstenciones. De esta forma, la Argentina se convirtió en el primer país de Latinoamérica en avalar el casamiento entre personas del mismo sexo.
Creemos que la sanción de esta ley es un paso hacia adelante, hacia una sociedad mejor: una sociedad más igualitaria y democrática y, por tanto, menos discriminadora. Y también nos parece importante que los docentes, y futuros docentes, nos detengamos a pensar en este acontecimiento.
Evidentemente, todo cambio trae aparejado tensiones y resistencia. Basta realizar una mirada histórica retrospectiva para advertirlo. Sin ir más lejos, el caso de la Ley de Divorcio 23.515 sancionada en 1987. Hoy por hoy, las parejas divorciadas, lejos de llamarnos la atención, nos parecen algo completamente "normal", están totalmente naturalizadas; incluso, las familias ensambladas ya son parte de nuestra cotidianeidad. Sin embargo, en su momento, esta ley provocó mucha polémica, posiciones encontradas, y un arduo y profundo debate hasta que fue promulgada. Hasta podría decirse que estas parejas y estos hijos de matrimonios divorciados, fueron objeto de discriminación.
Otro ejemplo, son las cuestiones de género. La discriminación basada en el género se refiere a aquella que se ejerce en función de una construcción simbólica socio-histórica a partir del sexo biológico y que convierte la diferencia sexual en desigualdad social, estableciendo una jerarquía en la cual todo lo masculino es valorado como superior respecto a aquellos atributos considerados femeninos. Esto implica que varones y mujeres no ocupan el mismo lugar, ni son valorados de la misma manera, ni tienen las mismas oportunidades, ni un trato igualitario en nuestra sociedad, relegando a las mujeres a una situación de subordinación.
De acuerdo con el INADI, "en el ámbito educativo la discriminación se verifica tanto en los contenidos curriculares, como en el lenguaje, construyendo, en ambos, estereotipos de subordinación de género de lo femenino. La currícula oculta de las relaciones de género es parte cotidiana de la forma en que se establecen las relaciones de aprendizaje en el aula. Los contenidos de los programas, también suelen tener fuertres contenidos sexistas, que se expresan en los textos."
El INADI hace alusión a numerosas denuncias recibidas que hacen pensar que en el sistema educativo se practica la discriminación contra las docentes lesbianas.
Me parece que la sanción de esta ley, es una buena oportunidad para reflexionar acerca de nuestros propios supuestos subyacentes, para poder ejercer nuestro rol docente desde un lugar crítico, igualitario y democrático.