domingo, 25 de julio de 2010

ARGENTINA: Primer país en América Latina que avala el matrimonio entre personas del mismo sexo

El 26 de julio, a través del decreto 1054/2010 se promulga la Ley 26.618 - que también aparece publicada en el Boletín Oficial - que modifica el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Tras 14 horas de debate, el proyecto se impuso por 33 votos a favor, contra 27, y 3 abstenciones. De esta forma, la Argentina se convirtió en el primer país de Latinoamérica en avalar el casamiento entre personas del mismo sexo.
Creemos que la sanción de esta ley es un paso hacia adelante, hacia una sociedad mejor: una sociedad más igualitaria y democrática y, por tanto, menos discriminadora. Y también nos parece importante que los docentes, y futuros docentes, nos detengamos a pensar en este acontecimiento.
Evidentemente, todo cambio trae aparejado tensiones y resistencia. Basta realizar una mirada histórica retrospectiva para advertirlo. Sin ir más lejos, el caso de la Ley de Divorcio 23.515 sancionada en 1987. Hoy por hoy, las parejas divorciadas, lejos de llamarnos la atención, nos parecen algo completamente "normal", están totalmente naturalizadas; incluso, las familias ensambladas ya son parte de nuestra cotidianeidad. Sin embargo, en su momento, esta ley provocó mucha polémica, posiciones encontradas, y un arduo y profundo debate hasta que fue promulgada. Hasta podría decirse que estas parejas y estos hijos de matrimonios divorciados, fueron objeto de discriminación.
Otro ejemplo, son las cuestiones de género. La discriminación basada en el género se refiere a aquella que se ejerce en función de una construcción simbólica socio-histórica a partir del sexo biológico y que convierte la diferencia sexual en desigualdad social, estableciendo una jerarquía en la cual todo lo masculino es valorado como superior respecto a aquellos atributos considerados femeninos. Esto implica que varones y mujeres no ocupan el mismo lugar, ni son valorados de la misma manera, ni tienen las mismas oportunidades, ni un trato igualitario en nuestra sociedad, relegando a las mujeres a una situación de subordinación.
De acuerdo con el INADI, "en el ámbito educativo la discriminación se verifica tanto en los contenidos curriculares, como en el lenguaje, construyendo, en ambos, estereotipos de subordinación de género de lo femenino. La currícula oculta de las relaciones de género es parte cotidiana de la forma en que se establecen las relaciones de aprendizaje en el aula. Los contenidos de los programas, también suelen tener fuertres contenidos sexistas, que se expresan en los textos."
El INADI hace alusión a numerosas denuncias recibidas que hacen pensar que en el sistema educativo se practica la discriminación contra las docentes lesbianas.
Me parece que la sanción de esta ley, es una buena oportunidad para reflexionar acerca de nuestros propios supuestos subyacentes, para poder ejercer nuestro rol docente desde un lugar crítico, igualitario y democrático.

jueves, 8 de julio de 2010

9 DE JULIO: DIA DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA (1816-2010)

ODA ESCRITA EN 1966

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo,
ni los otros que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. (Si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.


XXXXXXXXXXXXXJORGE LUIS BORGES